Discurso a un logroDebo agradecer primeramente a Dios, el privilegio que me han otorgado mis compañeros y amigos de representarlos en éste, nuestro acto de graduación. Un día muy especial en el cual hemos concurrido a recibir de nuestras autoridades los títulos que nos acreditan como Técnicos Superiores Universitarios.
A este logro, contribuyeron en innumerables ocasiones, nuestros padres, quienes con su esfuerzo, y algunas regañaditas, nos impulsaron a perseverar, hasta triunfar. Seguramente muchos se sentirán identificados con esta frase: “Todo lo dejas para última hora” o tal vez, “Estoy realmente orgulloso de ti”. Cualquiera que sea la situación, no podemos olvidar que estas palabras nos impulsaron a seguir adelante y es por eso, que nuestro éxito, también es el de ellos.
Pero especialmente queremos hacer llegar nuestro más profundo agradecimiento a papá o a mamá que ya no se encuentran físicamente entre nosotros, los cuales hicieron un sacrificio tan grande, sin el que difícilmente habríamos llegado a ser, quienes somos.
Durante estos tres largos y a la vez cortos años, hemos pasado por un sin fin de experiencias, que difícilmente podremos olvidar. Hagamos un breve recorrido.
A muchos nos dio casi un ataque cardíaco cuando vimos que nuestro nombre estaba escrito en la página de la universidad acompañado por la inigualable palabra, ADMITIDO.
Nuestra primera experiencia en la universidad Simón Bolívar tuvo lugar en los Vivenciales, donde conocimos a nuestros actuales amigos, y muchos, hasta el amor de su vida vieron por primera vez. Con ellos compartimos muchísimas cosas entre las cuales, aquellos juegos con los que a muchos de nosotros nos provocaba arrugar la cara. Pero funcionaron.
También pagamos nuestras novatadas cuando le preguntábamos a alguien ¿por donde queda la Biblioteca? Y muy amablemente nos mandaban para las canchas. O cuando estábamos en el comedor e inocentemente se nos caía la bandeja de comida, hecho que venía acompañado por una bien esperada pita.
Pero también recordemos las innumerables noches sin dormir y aún más cuando se aceraba semana 4, 8 ó 12. Nuestra columna, en innumerables ocasiones fueron los profesores, quienes con tanta paciencia y profesionalismo nos transmitieron sus conocimientos y aún más, si sus exigencias eran elevadas. Cuántas veces no estuvimos en Biblioteca con la cabeza bien metida entre los libros y con la esperanza de que al caer la tarde, hubiese hamburguesa o pepito en el comedor.
O aquellos días en los que se podía respirar un poco, había hasta chance para una partidita de truco en el Amper, o tal vez ponerse al día con los panas, sentado en los jabillos.
Algo que tampoco vamos a poder olvidar, son las “pequeñas” colas en la parada de los transportes, en las que, aunque sea una vez, nos echamos nuestra coleadita. Todo esto, sin dejar a un lado la grandiosa labor que realizan día a día todas las personas trabajadoras de esta incomparable universidad.
Somos 105 graduandos y cada uno de nosotros tiene sus propias vivencias y anécdotas, pero recordemos algunas situaciones concernientes a cada carrera:
Por ejemplo, los chicos de eléctrica, fueron un grupo bien unido. Su trimestre más fuerte, obviamente era el 8º en el cual tuvieron una exigencia máxima por parte de sus profesores. El grupo estaba bajo mucha presión, y no precisamente atmosférica. Uno de los integrantes, muy espontáneamente creyó conveniente recordarle con lujo de detalles a sus compañeros todas las actividades y trabajos que tenían pendiente y sobre todo, que les quedaba muy poco tiempo. La reacción de sus compañeros, era de esperarse, pero gracias a Dios, él sigue con vida, a punto de recibir su título.
Los electrónicos por su parte, estaban supremamente felices cuando ingresaron a la universidad, pero todo les cambió cuando llegaron Micro y Laboratorio de Proyectos, materias que les obligaron a pasar noches (para algunos) y fines de semana (para la mayoría) en los edificios de EGE y ELE. Tampoco podemos olvidar el grito en el cielo cuando, milagrosamente, funcionó su primer circuito, aunque, no en su totalidad, pero algo es algo. Eso sí, nuestros compañeros electrónicos están seguros de algo y es el hecho de que son unos grandes triunfadores aún, desde antes de su nacimiento, CAPICH?
Los amigos mecánicos nos muestran claramente el ejemplo de la perseverancia. Estos 4 chicos, Y UNA MUJER, fueron de apoyo unos con otros en momentos difíciles, sin poder dejar de mencionar las “canitas” que muchas veces ocasionaron Termotecnia y Termodinámica. Lo que sin no podemos olvidar es que entre presión y temperatura, los mecánicos, SON DE ALTURA.
Ahora, particularmente pienso que los muchachos de Aeronáutica son privilegiados, y es que a ellos no les dan la cola en carro, ni en moto, sino nada más y nada menos que en helicóptero. ¡Hay que tomar cartas en el asunto! Estos chicos han tenido que desarrollar sus habilidades y destrezas en muchas ocasiones pero también, aprendieron a cuidar sus batas en los momentos en que han tenido que soldar y pensar dos veces antes de agarrar la pieza recién soldada, para no quemarse. Lo que si hay que destacar es que nuestros amigos de aeronáutica son de tanta calidad, que hasta en el Proyecto Turpial, fueron a participar.
Les cuento algo de los chicos de Turismo; No tienen nada que envidiarle a Valentina Quintero y su programa Bitácora. Nuestros muchachos estuvieron tras los pasos de diferentes rutas turísticas de Venezuela, entre las que podemos mencionar su fabuloso viaje a Ocumare de la Costa. Allí es donde realmente supieron lo que es “sudar la gota gorda”. Sin dejar a un lado su extraordinaria labor, los chicos turistas obtuvieron una inigualable experiencia positiva, mucho cansancio y sobretodo, el desafío para ser los mejores.
Ahora nos vamos a trasladar directamente al famoso Restaurant-Escuela, la segunda casa de nuestros amigos de hotelería. Allí se han podido disfrutar tanto los platos más exquisitos de la universidad, como las rebanaditas de dedo más sofisticadas que muchos han podido apreciar. Pero algo si hay que destacar y es que los mejores hoteles de Caracas han podido contar con aunque sea uno de estos destacados profesionales los cuales han dejado en alto el nombre de esta prestigiosa casa de estudios.
Otro grupo de graduandos que demostró gran capacidad de integración fue el de los muchachos de Organización Empresarial. Formularon proyectos y aprendieron sobre la excelencia que debe reinar en una empresa. Estos chicos son un valioso Capital Humano y es por eso que Organización Empresarial es un grupo especial.
Quién mejor que nosotros, los muchachos de Comercio Exterior para orientar sobre la mejor negociación o sobre la integración más conveniente. Muchos fueron los aprendizajes y las experiencias adquiridas bajo las alas de esta universidad. Los desafíos están a nuestra puerta y es nuestra responsabilidad demostrar la excelencia. Nuestro corazón quedará perpetuamente en este valle y en especial hay algo que difícilmente podremos olvidar y son algunas ferias que se realizaban precisamente a los alrededores de este auditorio.
Si ven algún Arancel Venezolano tirado por ahí, de seguro que fue uno de los muchachos de Administración Aduanera que muy probablemente ya se conoce de memoria todos los códigos arancelarios, de tanto estudiarlos. Lo que si podemos notar es que es una carrera indiscutiblemente sobresaliente ya que casi la mitad de los graduandos, son aduaneros.
Son tantos los momentos gratos que podremos recordar, que no me alcanzaría el día completo para mencionarlos. De ahora en adelante, vienen grandes desafíos y nosotros decidimos tomarlos o no pero hay algo que por último quisiera resaltar y es que sin tomar en cuenta el sacrificio que hizo Dios enviando a su hijo unigénito a salvarnos, nada de lo que estemos haciendo tendrá valor eternal.
Hace tres años nuestros padres le dijeron a la universidad: Aquí te entrego a mi hijo para que me lo formes como profesional. Hoy la universidad le dice a nuestros padres: Aquí está tu hijo, te lo devuelvo como profesional; ahora, ponlo a trabajar.
Muchas gracias y que Dios los bendiga.